lunes, 25 de marzo de 2019

Proyecto Marte: Germinación y crecimiento de las semillas

Ha pasado ya una semana y media desde que plantamos nuestras semillas en los recipientes con el suelo del huerto (control) y las distintas condiciones a las que sometemos a nuestro análogo del suelo de Marte. En la imagen se muestra una comparativa del estado de los cultivos en la primera semana y a los once días. 
Se hicieron nueve siembras de Arabidopsis, cada una de ellas en las posiciones indicadas por los palillos. En cada una de éstas se pusieron dos o tres semillas para asegurar la germinación de alguna planta al menos. Podemos ver cómo han germinado, aunque las plantitas son aún muy pequeñas. En el suelo control, procedente del huerto y sin ningún tratamiento, han germinado tanto nuestras semillas como otras que habría en el suelo. En el análogo del suelo de Marte, por el contrario, solo germinan nuestras semillas. Con respecto a los cultivos de pimiento, en cada recipiente se pusieron seis semillas que ya han germinado y comenzado a crecer. Es fácil de observarlas.
¿Cómo van evolucionando nuestros cultivos? ¿Han germinado por igual en todas los recipientes? ¿Se están desarrollando por igual las semillas en todos ellos? Es necesario hacer una valoración de los resultados. Espero vuestras respuestas. 




Cultivos de Arabidopsis a alta resolución.
Cultivo de pimiento a alta resolución.

viernes, 22 de marzo de 2019

Proyecto Marte: nuestras semillas comienzan a germinar

Nuestros cultivos en el suelo marciano simulado comienzan a dar sus resultados. Una semana después de que sembrásemos las semillas, las plantas han comenzado a germinar. En el caso de los pimientos podemos apreciar cómo están creciendo las raíces, mientras que en Arabidopsis podemos ver unos brotes minúsculos con los cotiledones. Por ahora nuestros resultados indican que las semillas han germinado con normalidad.
La imagen adjunta muestra el aspecto de los distintos cultivos tras los primeros siete días del cultivo. Puede ser necesario tener que ampliar las imágenes para ver cómo van evolucionando nuestras plantitas. Tenemos ya resultados como para ir haciendo una valoración inicial de nuestros experimentos. Como siempre, espero vuestros comentarios.

Imágenes a alta resolución.

lunes, 18 de marzo de 2019

Proyecto Marte: Iniciamos los experimentos con cultivos en suelo marciano simulado

En la película Marte (The Martian) un astronauta abandonado en el planeta rojo conseguía sobrevivir, alimentándose de patatas que él mismo cultivaba. Lo hacía en interior de un invernadero construido sobre el suelo estéril de Marte, con el agua que obtenía a partir de las reacciones químicas en las que se quemaba el combustible de la nave y con los microorganismos procedentes de las heces deshidratadas de los astronautas. Más allá de la ficción, en la actualidad se investiga sobre la posibilidad real de cultivar plantas terrestres en Marte ante una hipotética colonización de nuestro planeta vecino.
En nuestro proyecto nos hemos planteado abordar esta cuestión estudiando el crecimiento de plantas sobre el suelo marciano simulado que hemos preparado a partir de escorias volcánicas y del que hemos concluido que se parece razonablemente a algunos de los suelos estudiados por los rovers y los vehículos orbitales enviados a Marte. Nos dirigen este proyecto José Manuel Palma, Carmelo Ruiz y Manuel Espinosa, investigadores de la Estación Experimental del Zaidín (CSIC). Las plantas elegidas para los ensayos son Arabidopsis thaliana, un organismo modelo en genética vegetal, y pimientos de padrón, una variedad de la especie Capsicum annuum. Arabidopsis es una planta con semillas de muy pequeño tamaño, con pocos nutrientes, cuyo crecimiento dependerá de lo que aporte el suelo. Con el pimiento valoramos la posibilidad de cultivar plantas con valor alimentario, necesarias para la supervivencia de los seres humanos en Marte.
Nuestro objetivo principal es valorar si las plantas son capaces de crecer en nuestro suelo marciano simulado. Además, queremos comprobar si mejoraríamos tanto la capacidad de germinación de nuestras semillas como el crecimiento de las mismas añadiendo soluciones nutritivas o algunos de los microorganismos que utilizamos en los experimentos de microbiología.  
Para ello vamos a comparar la capacidad de germinar de nuestras plantas y su crecimiento con un control elaborado a partir del suelo tamizado del huerto del instituto, rico tanto en nutrientes como en microorganismos. Para los experimentos con el suelo simulado previamente lavamos las rocas originales  para eliminar el máximo de materia orgánica y hemos esterilizado las macetas para eliminar todos los microorganismos sometiéndolas a dos ciclos de autoclavado de 15 minutos de duración a 121ºC.  Se han preparado dos lotes, uno para cada planta, con los siguientes tratamientos:
1. Suelo simulado regado con agua destilada.
2. Suelo simulado regado con solución nutritiva.
3. Suelo simulado inoculado con microorganismos, concretamente Pseudomonas putida y P. stutzeri, utilizados en los experimentos microbiológicos.
4. Suelo simulado inoculado con estos mismos microorganismos y regado con solución nutritiva.


En función de los experimentos anteriores, los recipientes se han regado con 150 ml de agua destilada o con la misma cantidad de solución nutritiva. Dado el pequeño tamaño de las semillas de Arabidopsis se han marcado en los cultivos con palillos las posiciones donde se han colocado las semillas. Los cultivos de Arabidopsis se han mantenido en oscuridad durante 24 horas; los de pimiento durante tres días. A partir de entonces se controla la iluminación mediante un temporizador manteniendo las plantas con luz durante 16 horas y 8 en oscuridad a lo largo del día.




Finalmente, nuestros estudiantes más jóvenes también participan en este proyecto. Las imágenes los muestran preparando las macetas y sembrando las semillas.

domingo, 17 de marzo de 2019

Proyecto Marte: Crecimiento de nuestras bacterias a baja presión

Uno de nuestros objetivos es comprobar si nuestras bacterias pueden crecer a una presión atmosférica similar a la que existe en Marte. Como ya comentábamos en una entrada previa, hemos utilizado como cámara de vacío un desecador al que hemos conectado una bomba que extrae el aire y un vacuómetro. Hemos podido reducir la presión en el interior del recipiente a una tercera parte de la que existe fuera, aunque este valor dista mucho todavía de la presión que hay en la superficie de Marte. 
Hemos incubado nuestras bacterias durante 48 horas en el interior de la cámara a temperatura ambiente. La imagen muestra el resultado del experimento. Como se puede observar, todas han crecido. ¿Cómo valoramos estos resultados? ¿Cómo podríamos mejorar estos experimentos?
Y una cuestión más. Considerando los resultados que hemos obtenido busca información acerca de cómo varía la presión atmosférica con la altitud y valora a qué altura, como mínimo, podrían sobrevivir nuestras bacterias en la Tierra.


jueves, 14 de marzo de 2019

Proyecto Marte: Nuevos experimentos

Hace unas semanas ensayamos la tolerancia de nuestras bacterias a la presencia de cloratos en medios sólidos. Para ello utilizamos placas de Petri con distintas concentraciones de clorato potásico y un control sin esta sal. Todas las placas mostraron crecimiento bacteriano.
En esta ocasión hemos valorado el crecimiento de las bacterias en medios líquidos. Para ello, Manuel Espinosa, ha traído cultivos de nuestros seis microorganismos en medio LB líquido y nos ha enseñado como medir el crecimiento de las bacterias utilizando un espectrofotómetro. El fundamento de esta técnica radica en que a medida que aumenta el número de microorganismos en un cultivo líquido aumenta la turbidez del mismo por lo que midiendo la densidad óptica de aquellos podemos estimar el número de bacterias presentes.


Las concentraciones ensayadas fueron las misma utilizadas en los experimentos en medios sólidos. La tabla siguiente muestra los resultados de nuestros ensayos.


Por otro lado hemos vuelto a ensayar el crecimiento de nuestras bacterias en ambientes de baja presión. Para ellos hemos utilizado una bomba de vacío que hemos conectado a un desecador y a un vacuómetro que nos permite medir la presión en todo el circuito. Nuestra bomba no es muy eficiente, aún así conseguimos reducir la presión dentro del sistema a una tercera parte de la presión atmosférica. A pesar de ello, aún tenemos una presión 30 veces superior a la que existe en Marte. Sin embargo es una buena aproximación para estudiar si nuestros microorganismos son capaces de crecer a baja presión. Podemos adelantar que algunas de las bacterias están creciendo a las 24 de incubación.


Es ahora el momento de valorar nuestros experimentos. Nos vamos a hacer una mejor idea de las diferencias que hay en la tolerancia a los cloratos si hacemos una representación gráfica de nuestros resultados. Podéis hacerlo con Excel o con Calc, de OpenOffice. ¿Cuáles son las bacterias más tolerantes a estas sales?¿Y las menos tolerantes? ¿Crees concluido el experimento, o propondrías algo más?
Y con respecto a nuestro segundo experimento. Haz una valoración del mismo y haz propuestas para mejorarlo y adecuarlo más aún a las condiciones que existen en Marte.
Como siempre, espero vuestras conclusiones en los comentarios de este blog.


lunes, 4 de marzo de 2019

Proyecto Marte: ¿Cuánto se parece nuestro análogo al suelo marciano?

Un elemento esencial para algunos de los experimentos biológicos que queremos llevar a cabo en nuestro laboratorio es un análogo del suelo de Marte, es decir, un material que sea, en mayor o menor medida, semejante en cuanto a su composición química y mineralógica a los materiales que se encuentran en la superficie del planeta rojo.
Los análisis llevados a cabo tanto por los orbitadores como por los rovers han demostrado que la composición de la superficie de Marte es fundamentalmente volcánica. Globalmente se ha equiparado a la composición de los materiales meteorizados de determinados volcanes de Hawaii. Ello ha hecho que nos planteemos usar material volcánico para simular el suelo de Marte y hemos adquirido greda volcánica comercial usada habitualmente en jardinería. Esta está constituida por fragmentos de escorias volcánicas de color oscuro de un tamaño comprendido entre 12 y 16 mm. A pesar de la homogeneidad en el tamaño y en la textura de la roca (se puede apreciar una textura vítrea y vacuolar propia de rocas volcánicas con enfriamiento rápido), apreciamos fragmentos de dos coloraciones diferentes: rojizas y grises oscuras, a las que respectivamente denominamos RZV y NZV.

Escorias volcánicas rojas (RZV) y negras (NZV).
Aspecto vacuolar de las escorias volcánicas rojas y negras bajo la lupa binocular (20X).
Para ver en qué medida nuestras rocas se asemejaban a los materiales de Marte nuestras fueron analizadas en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC), donde fueron sometidas a un análisis de fluorescencia de rayos X y a otro de difracción de rayos X. El primero nos dio información sobre la composición química de nuestras muestras, mientras que el segundo lo hizo de la composición mineralógica de las mismas.

Difrractograma de rayos X para las muestras rojas (RZV) obtenido en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC).
Con estos resultados, es el momento de hacer una valoración de los mismos. Y para ello hemos constituido cuatro grupos de trabajo, cada uno de ellos dirigido  por uno de los estudiantes que fueron al IACT. Valoraremos si existe diferencia en la composición química de nuestras muestras, qué tipo de rocas representan y si esas están presentes en la superficie de Marte, compararemos su composición química con la de los materiales estudiados en Marte... y finalmente concluiremos si nuestras muestras son buenas candidatas para ese análogo del suelo de Marte que necesitamos.
Composición del suelo de Marte a partir de los análisis efectuados por rovers en la superficie.
Espero vuestras conclusiones en la sección de comentarios.

viernes, 22 de febrero de 2019

Proyecto Marte: ¿Cómo simulamos las condiciones de la atmósfera marciana?

Quizá la característica más importante de la atmósfera de Marte es su poca densidad. Ello hace que la presión atmosférica en la superficie del planeta rojo sea aproximadamente una centésima parte de la que hay en la Tierra. Por ello un experimento importante para nuestro proyecto es cultivar nuestras bacterias en condiciones de baja presión.
Como sabéis, hicimos un experimento previo con una cámara de vacío que se construyó a partir de un frasco hermético del que se extrajo el aire mediante una trampa de vacío conectada a un grifo de agua corriente. No observamos diferencias en el crecimiento de las bacterias entre el control a la presión de la atmósfera y el de las placas a de las que se extrajo aire pero estos resultados no son concluyentes pues no tenemos certeza de si funcionó nuestro sistema y, en consecuencia, si alcanzamos en el interior del frasco una presión lo suficientemente baja como para imitar a la que hay en Marte.
Tenemos la posibilidad de mejorar nuestro experimento. Para ello disponemos de una bomba de vacío eléctrica que conectamos a un desecador y del cuál podemos extraer el aire creando vacío en su interior. Con un par de globos hemos podido comprobar que es efectivo el mecanismo pues estos se inflan por la presión negativa que creamos en el interior.


Pero una cosa es crear vacío dentro de un recipiente y otra que se mantenga. Hemos dejado los globos inflados en el interior del desecador y a las 24 horas no han experimentado un cambio apreciable de volumen. Las fotos que se adjuntan están separadas 24 horas y en ellas podemos comprobar cómo no ha habido cambios apreciables en el volumen.


Tenemos un sistema con el que podemos replicar el ambiente de baja presión de Marte. Ahora toca diseñar el experimento. ¿Qué creéis que deberíamos hacer? Investigad sobre la atmósfera de Marte y hacer una propuesta para nuestros experimentos sobre la supervivencia de nuestras bacterias en el ambiente de Marte.

jueves, 14 de febrero de 2019

Proyecto Marte: Primeros resultados de tolerancia a cloratos

Crecimiento de los microorganismos a distintas concentaciones de clorato potásico a las 24 horas. (Bm: Bacillus megaterium; Bs: Bacillus subtilis; Ec: Escherichia coli; Hs: Halomonas sp; Pp: Pseudomonas putida; Ps: Pseudomonas stutzeri).
Nuestras bacterias van creciendo en los medios con distintas concentraciones de clorato potásico así como en la placa control, sin la presencia de esta sal. La imagen de arriba muestra los resultados a las 24 horas de incubación. La inferior muestra el crecimiento a las 48 horas de la inoculación.

Crecimiento de los microorganismos a distintas concentaciones de clorato potásico a las 48 horas. (Bm: Bacillus megaterium; Bs: Bacillus subtilis; Ec: Escherichia coli; Hs: Halomonas sp; Pp: Pseudomonas putida; Ps: Pseudomonas stutzeri).

Es momento de ir sacando nuestras primeras conclusiones así como de proponer experimentos que complementen nuestra investigación. Os adjunto algunas lecturas sobre la importancia de los cloratos en Marte que os ayuden a discutir los resultados. Espero vuestras propuestas en los comentarios.

Chlorate-rich soil may help us find liquid water on Mars.
Bacterial growth tolerance to concentrations of chlorte and perchlorate salts relevant to Mars.
Toxic Mars: Astronauts must deal with perchlorate on the red planet.
Las salmueras nocturnas de Marte o por qué Curiosity NO ha encontrado agua líquida en el planeta rojo.
La NASA confirma la existencia de agua líquida en la superficie de Marte (sí, otra vez). 
Una expedición viaja al sistema hidrotermal extremo de Dallol (Ethiopía) para estudiar la frontera de la vida.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Proyecto Marte: Tolerancia a cloratos y supervivencia a las oscilaciones de temperatura de Marte

Esta mañana hemos tenido nuestra segunda sesión del proyecto con Manuel Espinosa (EEZ - CSIC). Un factor importante para la posibilidad de que haya vida en Marte es la presencia de agua líquida, algo que es imposible en la superficie de Marte dadas las bajas temperaturas reinantes -podría estar en forma de hielo- o la baja presión atmosférica -se sublimaría directamente-. Sin embargo hay estructuras que recuerdan a cursos de agua y cuya morfología incluso ha cambiado en una plazo de tiempo relativamente corto. Es por ello por lo que se propone que en el subsuelo de Marte podría haber agua líquida, pero la única posibilidad de que así sea pasa porque se encuentre formando parte de salmueras, disoluciones más o menos concentradas de sales minerales. Esto podría ser posible pues en Marte se ha detectado la presencia de cloratos y percloratos en el suelo, sustancias que en disolución podrían hacer que bajase el punto de congelación del agua y favorecer que estuviese en estado líquido. Desde un punto de vista microbiológico y desde la perspectiva de nuestro proyecto es importante valorar la posibilidad de que nuestras bacterias pudieran sobrevivir en presencia de estas sales. 


Por todo lo anterior, nuestro primer experimento ha consistido en probar el crecimiento de nuestras bacterias en placas con concentraciones crecientes de clorato potasio (KClO3). Al medio de cultivo que empleamos (LB) se ha adicionado la cantidad suficiente de esta sal para lograr concentraciones finales de 0.05M, 0,1M y 0.2M. Y sobre estas placas hemos inoculado nuestras bacterias y las hemos puesto a incubar  a una temperatura de 30ºC.


Nuestro segundo experimento va encaminado a estudiar si nuestras bacterias pueden sobrevivir a los cambios de temperatura que hay en nuestro planeta vecino. Para ello hemos preparado tubos con 3 gramos de nuestro simulador del regolito marciano que han sido esterilizados mediante autoclavado (20 minutos, 120ºC), a los que se les han inoculado 200 microlitros de cultivo de cada uno de nuestros microorganismos. Estos tubos se van a someter a ciclos en los que se van a alternar temperatura ambiente (similar a la temperatura máxima que se puede alcanzar en el ecuador de Marte durante el verano) con temperaturas de -80ºC (las que se darían en estas regiones de noche o en los inviernos de Marte). A partir de ellos analizaremos la supervivencia de nuestras bacterias a lo largo del tiempo.  

jueves, 31 de enero de 2019

Proyecto Marte: Iniciamos los experimentos microbiológicos

Este miércoles hemos comenzado los experimentos microbiológicos dentro del proyecto que dedicamos a Marte. Al igual que el año pasado, nos dirige el doctor Manuel Espinosa, microbiólogo de la Estación Experimental del Zaidín (CSIC). En esta primera sesión el alumnado ha conocido los microorganismos con los que vamos a trabajar y han aprendido técnicas básicas de trabajo. 


Los primeros experimentos van encaminados a estudiar la posibilidad de que nuestras bacterias sobrevivan en ambientes de baja presión. Al igual que en nuestro proyecto sobre exoplaneta, los microorganismos son Bacilus subtilis, B. megaterium, Pseudomonas putida, P. stutzeri, Escherichia coli y Halomonas sp. La atmósfera de Marte es mucho más tenue que la terrestre y con una composición totalmente diferente, muy abundante en dióxido de carbono y muy pobre en oxígeno. La presión atmosférica es una centésima parte de la que existe en nuestro planeta.
En estos primeros experimentos se ha fabricado una sencilla cámara de vacío con un bote de vidrio al que se ha conectado a su vez un tubo que se acopló a una trampa de vacío para extraer el máximo de aire posible. Se prepararon dos lotes de placas de Petri, en cada una de las cuales se inocularon 5 microlitros de los distintos cultivos de las bacterias. Uno se colocó en el recipiente y se extrajo el aire mientras el otro se dejó en el exterior. Ambos se cultivaron a temperatura ambiente.
Los resultados preliminares muestran crecimiento, tanto en las placas cultivadas en la cámara de baja presión como en las crecidas a la presión atmosférica normal.


martes, 29 de enero de 2019

Iniciamos nuestro camino a Marte


Hoy hemos dado comienzo al proyecto que nos va a acercar a conocer el planeta rojo y a explorar la posibilidad de que algunos de nuestros microorganismos candidatos a habitar exoplanetas pudieran sobrevivir en el ambiente marciano. Nuestra sesión inicial ha sido en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT, CSIC). Nuestro primer objetivo era conocer si las rocas volcánicas que hemos adquirido para simular el suelo marciano se asemejan a la composición mineralógica y geoquímica del suelo del planeta rojo. Previamente habíamos llevado muestras de los dos tipos de rocas que se podían diferenciar de visu entre las que habíamos recibido, unas de color rojizo y otras de un grisáceo oscuro.


Almudena Urbano, Maribel González -de primero de ESO B- junto a Candela del Castillo, Noemí Castillo, Pablo Delgado, Nuño Gutiérrez -de cuarto de ESO A- y los profesores que los hemos acompañado hemos sido amablemente recibidos por la doctora Concepción Jiménez de Cisneros, responsable de divulgación del IACT. Seguidamente hemos tenido la sesión con el doctor Alberto López Galindo, quien nos ha explicado detalladamente los fundamentos de las técnicas empleadas para el análisis de nuestras muestras: la difracción de rayos X y la fluorescencia de rayos X. A continuación nos ha mostrado los resultados de los análisis.
Con respecto a la difracción de rayos X hemos podido conocer los minerales más abundantes presentes en nuestras muestras y comprobar que la diferencia entre ambas muestras se debe a la presencia de hematites en la muestra roja. La conclusión más relevante es que nuestras rocas pueden ser lo bastante semejantes a las que mayoritariamente componen la corteza de planeta rojo como para ser usadas en nuestros experimentos. 




A continuación hemos visitado los distintos laboratorios del Instituto donde se preparan las muestras y donde se llevan a cabo los análisis de difracción de rayos X y de fluorescencia de rayos X acompañados del doctor López Galindo y la técnico Amparo Salido. De ellos hemos aprendido cómo se procesan y estudian las muestras.
A partir de ahora, cuando recibamos los resultados definitivos, es nuestro momento. Será el momento de analizarlos detalladamente, de estudiar la bibliografía para conocer la composición de Marte y de este modo, ver cuánto se parecen y en qué se diferencian. Y a partir de aquí comenzar con los experimentos microbiológicos para ver la posible supervivencia de microorganismos en condiciones lo más parecidas posible, dentro de nuestros medios, a las de Marte.
Desde aquí nuestro agradecimiento a todos los que han hecho posible esta magnífica experiencia.


lunes, 21 de enero de 2019

El eclipse total de luna


Ha creado bastante expectación. Quizá por el color rojizo que adquiere la luna cuando se eclipsa; quizá porque se encuentra en el perigeo, su máxima cercanía a la Tierra, y esto la haría aparecer algo más grande, aunque inapreciable para el ojo humano a simple vista. Quizá también hayan contribuido aspectos tan poco científicos como llamarla, no sé por qué, la superluna de sangre de lobo. Pero la cuestión es que no ha defraudado. A pesar de que estos días se anunciaban nublados y lluviosos, finalmente ha sido una noche clara en la que se ha podido seguir el eclipse con toda su belleza. Unas imágenes como testigo, no de gran calidad pues han sido tomadas con una sencilla cámara digital compacta, pero sí ilustrativa de distintos momentos del eclipse y de diversas exposiciones. Para el próximo eclipse total nos toca esperar unos años, hasta mayo de 2022. 

Nuestro proyecto sobre exoplanetas y bacterias en la revista AstronomíA

El número de enero de la revista Astronomía publica el artículo titulado Candidatos a habitar otros mundos. En el se recogen las experiencias llevadas a cabo a lo largo del curso anterior por el alumnado de ciencias de primero de bachillerato. Por un lado, dirigidos por el astrónomo y divulgador Emilio García (Instituto de Astrofísica de Andalucía, CSIC) y su profesor de Física y Química, el alumnado del bachillerato tecnológico aprendieron a detectar exoplanetas. Por otro lado, los estudiantes de biología, dirigidos por Manuel Espinosa (Estación Experimental del Zaidín) y el que escribe estas líneas, aprendieron las técnicas básicas de microbiología las cuales aplicaron para ver las condiciones de supervivencia de  seis estirpes bacterianas ante distintos factores relevantes para la posible habitabilidad de exoplanetas. Finalmente el estudio de las bases de datos permitió encontrar algunos exoplanetas en los cuales podrían sobrevivir algunas de nuestras bacterias.
Para este año un nuevo reto. En esta ocasión nos vamos a centrar en el planeta Marte. Estudiaremos la supervivencia de algunas de nuestras bacterias en las condiciones del planeta rojo.
Desde aquí nuestro agradecimiento a la revista Astronomía por la publicación de nuestras experiencias.

¡Misión cumplida!

A finales de octubre comenzábamos nuestra andadura en la Misión Granatensis. Venticinco jóvenes seleccionados de los tres grupos de primero de ESO del instituto y el grupo completo de ciencias de primero de bachillerato iniciábamos un proyecto encaminado a salvar a la humanidad del hipotético impacto de un meteorito de diez kilómetros de diámetro, similar al que provocó la extinción de los dinosarios y otras muchas otras especies en el tránsito entre la Era Secundaria y la Era Terciaria. A lo largo de tres días visitamos los cinco centros que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas tiene en Granada donde nos mostraron la labor de investigación que en ellos desarrollan a la vez que nos iban proporcionando pistas que nos resultarían útiles para lograr nuestro objetivo.
Finalmente podemos decir que hemos cumplido nuestra misión. Y han sido precisamente nuestros estudiantes más jóvenes, los "peques" del instituto los que han resultado ganadores del certamen. El acto final se celebró el 17 de diciembre en la Estación Experimental del Zaidín (CSIC).
Con nuestros trabajos y los de los demás grupos participantes ya estamos un poquito más seguros ante el impacto de ese meteorito ficticio y todos hemos aprendido la necesidad de la ciencia para enfrentarnos ante cualquier problema. Para la presentación de los resultados apostamos por hacer una breve ficción ambientada en las clases de nuestro instituto, en la que, con un toque de humor, hacíamos nuestras propuestas para salvar a la humanidad. Y desde aquí queremos felicitar al resto de  grupos participantes por sus excelentes trabajos y sus presentaciones; es de justicia destacar sus magnificas propuestas y la profundidad científica de las mismas.


Nos sentimos muy afortunados y queremos expresar nuestro agradecimiento a todos lo que lo han hecho posible. A los organizadores, Granada ciudad de la Ciencia, a los cinco centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Granada y a los investigadores que recibieron a un alumnado de primero de ESO más joven de lo que están acostumbrados a recibir y al que, sin embargo, fueron capaces de adaptarse perfectamente, a los profesores que nos orientaron en posibles planteamientos ante nuestros problemas y a los compañeros que no pudieron acompañarnos a las visitas pero que también han aportado sus soluciones. A todos ellos, muchas gracias. Esperamos que iniciativas como estas se repitan en el futuro.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Iniciamos nuestra participación en Misión Granatensis

Hoy podemos decir que hemos comenzado oficialmente nuestra participación en Misión Granatensis. Ya hemos iniciado nuestro proyecto para salvar al mundo del posible impacto de un meteorito. Ya hemos obtenido nuestra primera chapita de las cinco que acreditarán nuestra participación en el certamen. Y lo hemos hecho en la Escuela de Estudios árabes.


A este centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas hemos acudido dos grupos de estudiantes, uno de primero de ESO seleccionado a partir de los tres primeros de ESO de nuestro instituto y el grupo de Biología y Geología de primero de bachillerato. En la primera parte de nuestra visita hemos recibido una charla en la que nos han comentado la actividad científica que se lleva en este centro. Después hemos visitado las instalaciones, con un especial interés en la biblioteca puesto que hoy es el día de las bibliotecas, donde nos han obsequiado con libros.
Hemos conocido de primera mano la necesidad de conservar el patrimonio, tanto en material como el inmaterial. Y hoy tenemos claro que, pensando en el impacto, es necesario conservar también el conocimiento. Y en ello son expertos en la Escuela de Estudios Árabes.