Hemos comenzado la parte netamente experimental de nuestro proyecto ensayando el efecto de un determinado sonido sobre el crecimiento de las bacterias. Para ello hemos elegido el sonido grabado por Irene con su violonchelo. La nota mantenida es un La, a una frecuencia de 220 Hz. El procedimiento ha sido el siguiente.
En la sesión de ayer preparamos cultivos líquidos de las tres bacterias que vamos a estudiar. Esta mañana, una vez crecidos, hemos inoculado matraces con 20 mililitros de medio de cultivo líquido TSB (caldo de triptona de soja y caseína) con 0,5 ml de cultivos en fase estacionaria crecidos desde el día antes. Se han dividido en dos lotes, uno de ellos se ha incubado a 37ºC en una estufa, en cuyo anterior se ha situado un altavoz conectado vía bluetooth a un ordenador desde el que se repetía la nota emitida en bucle. El segundo, el experimento control, se han incubado los matraces a la misma temperatura, en este caso sin sonido. Se han tomado muestras iniciales y a la hora, dos horas, tres horas y cinco horas y se han hecho tres lecturas de abosrbancia de cada una de ellas en un espectrofotómetro Shimadzu, a una longitud de onda de 600 nm. El experimento con E. coli se ha realizado por duplicado aunque los datos se han agrupado. Los valores medios de las lecturas para cada microorganismo, en presencia de sonido o sin él, se representan en las gráficas de abajo.



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